Sostenibilidad, comunidad y el futuro de una colección hecha para durar
Ser parte de Miami Fashion Green en Chiloé me dejó muchas certezas. La primera: trabajar con personas que están en tu misma línea de valores lo cambia todo. Desde la organización hasta el equipo técnico, todo fluyó porque había un compromiso común: transformar la industria desde dentro, no solo con discurso, sino con acciones concretas.
También fue potente llevar esta propuesta a un lugar donde, muchas veces, la alta moda chilena no llega. Descentralizar es también una forma de sostenibilidad: generar comunidad, compartir saberes, abrir otras conversaciones posibles.
Epson no solo apoyó técnicamente la colección: también valoró el respeto por la cultura japonesa que atraviesa mi trabajo. Esa coherencia fue un gesto hermoso, y me recordó que cuando las alianzas tienen sentido, el resultado se nota.
Esta colección no estará en tiendas ni por pedido. Estará disponible exclusivamente en mi página web, como una forma de preservar su carácter íntimo, casi ritual. Quien adquiera una de estas piezas no solo lleva ropa: lleva una historia, una visión y una conexión entre culturas.
Y lo más importante: esta experiencia refuerza algo que atraviesa toda mi práctica. La sostenibilidad no es un gesto estético. Es una forma de vivir, de producir y de enseñar.