Kimonos reciclados, tecnología textil y una colección con alma
La colección presentada en Chiloé fue la continuación de una búsqueda que he llevado por años: explorar la estética japonesa desde el reciclaje textil, creando nuevas prendas a partir de kimonos antiguos y sedas tradicionales. Pero esta vez, se sumó algo que elevó el trabajo a un nuevo nivel: la impresión digital textil de Epson.
Gracias a su apoyo, pude aplicar mis propias gráficas al textil, algo que siempre me ha fascinado: usar el diseño gráfico no solo como complemento, sino como parte estructural del lenguaje de la prenda. Y qué mejor que hacerlo desde la alianza con una empresa japonesa, que no solo entrega tecnología, sino que también reconoce el valor cultural de lo que hacemos desde Chile.
El resultado fue una colección profundamente coherente, no solo en su estética sino en su ética. Prendas que combinaban la delicadeza de lo antiguo con lo contemporáneo, el gesto de resignificar con el gesto de innovar.
Además, el entorno lo fue todo. Chiloé, con su luz, su textura y su misterio, fue el escenario perfecto. Las paletas cromáticas dialogaban con la atmósfera del lugar, y ver estas piezas desfilar allí fue un acto poético. Un cruce entre territorios: Japón, Chile, la naturaleza, la moda.
En el próximo post, te comparto lo que aprendí de esta experiencia, la importancia de trabajar con aliados alineados en propósito, y lo que viene para esta colección.